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Hahnemann, Las Cuotas, El Respeto y El Respeto a Uno Mismo

22 Jul

Por Vera Resnick

Traducción: Dr. Guillermo Zamora

thalerLas cartas expuestas en el volumen 2 de Richard Haehl’s Samuel Hahnemann: His Life and Work derraman mucha luz en cuanto a las opiniones de Hahnemann y las circunstancias de su práctica. Muchas de sus cartas muestran lo poco que ha cambiado hoy en día esa misma problemática con la que lidiamos, la cual a menudo impacta negativamente en nuestro trabajo. Un crudo tema en particular es el de las cuotas, ya que involucra tanto el respeto al homeópata como al arte, y a nuestro propio respeto como profesionales.

Usualmente somos bendecidos con muchos pacientes que aprecian el trabajo que ponemos en nuestros casos y el grado de estudio que ponemos para constantemente mejorar nuestras habilidades como homeópatas. Sin embargo, el problema de las cuotas es con frecuencia preocupante para los homeópatas, especialmente aquellos que van comenzando. Existen pacientes que esperan ser tratados por nosotros gratuitamente y luego no siguen las instrucciones por lo que no se les puede ayudar, algo que daña el nombre de la homeopatía y nuestra propia reputación. Están aquellos que demandan descuentos, diciendo que estamos para ayudar, y que por eso estamos obligados a hacerlo. Hay aquellos que sienten que somos demasiado caros (no importa lo que cobremos) y preguntan “¿Por qué cobra usted tanto?” La mayor parte de los homeópatas han pasado por esto en algún punto. Muchos de nosotros también tenemos varios pacientes que en algún momento elegimos para tratar de manera gratuita, algo que como regla general, no anunciamos.

La controversia en relación al homeópata y su cuota data desde la época de Hahnemann (si no desde el comienzo de la práctica de la medicina). El problema de las cuotas y las instrucciones que se siguen están también vinculadas entre sí, ya que ambas se relacionan a un elemento de respeto por el valor y contenido del consejo del homeópata. Si un paciente paga completo, pero a regañadientes, y no sigue las instrucciones, la conexión es usualmente breve y sin recompensa para ambas partes.

El homeópata puede elegir cobrar menos a personas más pobres para que ellos tengan disponible el tratamiento homeopático; algo que Hahnemann hacía. Sin embargo, él recalcaba que el homeópata debía tomar decisiones como lo hace un maestro, y no al modo de los “Alópatas  quienes se sienten contentos de tener a un paciente como cliente.”

Hahnemann tenía algunas palabras de elección en esta materia. Él escribió al Dr. Ehrhardt de Merseburg el 24 de Agosto de 1829:

“Eres demasiado tímido, y permites que tus pacientes se impongan demasiado sobre ti…no debería ser  así; ya que si tú estás instruido perfectamente en tu arte, tú debes mandar absolutamente-y no permitir que tu paciente ponga condiciones…

“…para tal fin, y en orden de que tú puedas ser perfectamente libre, debes reducir tus requerimientos (desde el comienzo), de modo que no padezcas necesidad, incluso aunque sean pocos los pacientes que te necesitan. Serás capaz de tratar mejor y curar a estos pocos con gran precisión, si te has tomado el tiempo necesario para asesorarlos, y también para estudiarlos; porque nosotros los homeópatas no podemos penetrar tan profundamente en nuestro arte. Pero cuando somos maestros, entonces podemos hacernos valer….”

“…No debemos ir a visitar pacientes crónicos, quienes bien pueden venir a nuestra casa, incluso si se tratara de un príncipe. Solamente debemos visitar pacientes graves postrados en cama…

“El dinero da valor, incluso aunque no se trate de una gran cantidad; si tengo lo que se me debe en mi billetera, entonces siento que no estoy trabajando por nada, que no estoy dependiendo del favor de nadie y estoy menos temeroso de que no se me fuera a pagar… ”

Una instrucción adicional en la misma carta dice: “Todos mis pacientes con buen nivel de educación que han sido afectados con enfermedades crónicas deben haber leído el Organon y la “Homoeopatía” de Boenninghausen, de otra manera no me comprometo a llevar su tratamiento…”

En nuestros días eso sería una forma exitosa de podar la lista de pacientes…

En otra carta al Dr. Schreter de Lemberg del 28 de Febrero de 1829, Hahnemann escribe:

“…tú deberías rechazar pacientes o dejarlos de una vez si ellos no muestran suficiente confianza o suficiente respeto por ti y tu arte…[ellos] deben agradecer a Dios que tú los tomes y los consideres dignos de ser tratados con la doctrina gloriosa…

“…entonces aquellos pacientes que no obedecen, recházalos sin más explicación, aunque puedes conservar uno o dos, o incluso en tal posición a ni un solo paciente. Después regresarán con más decencia, sumisión y modestia…

“…Debes cultivar una mejor opinión de ti mismo.  Antes morir de hambre (lo cual no necesitas hacer) que degradar tu dignidad ¡y la de tu arte!”

Todas las citas son de Richard Haehl’s Samuel Hahnemann: His Life and Work, vol II

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